viernes, 9 de marzo de 2012


La lucha contra la violencia familiar en nuestro páis deja mucho que desear. Parece que no se le hubiera dado el empuje necesario. Según un último informe del Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, los casos de violencia familiar ocurren cada 15 minutos exclusivamente en Lima Metropolitana.
El informe indica que desde enero hasta julio del presente año se han registrado 19 mil 675 denuncias por violencia familiar en la capital, lo que en cifras equivaldría a 2811 casos al mes, 94 por día y 4 por hora.
Sin embargo, estas cifras pondrían ser mayores si todos los casos de violencia familiar se denunciaran, y es que 6 de cada 10 de estos incidentes conforman “la cifra negra”, es decir, no se llegan a denunciar nunca por temor a sus parejas, manifestó el jefe de dicho observatorio, Juan Huambachano.


Pero, ¿hay que quedarse de brazos cruzados al frente de estas petrificantes cifras?
Yo creo que no.
Lo que le falta a Lima, es que los municipios, en conjunto con las sociedad civil, y cómo no ONGs actúen en conjunto para crear campañas de educación en valores, que viene a ser el principal arma contra este latente problema social en no solo nuestra capital, sino en todos los rincones del territorio del país. No solo con programas o campañas educativas se debe enfrentar la violencia familiar, sino con juzgados especializados en familia y crímenes en el hogar, así como un accionar más eficiente de la policía y de la Defensoría del Pueblo.


Volveré a tocar este tema a lo largo de los siguientes días, gracias.

1 comentario:

  1. Nos enfrentamos ante un problema complejo.Tanto en su origen como en su desarrollo.
    No es un problema nuevo pero es un problema que a diario sorprende por todo su contenido.
    La única manera de solucionarlo, creo yo, es facilitando, al menos, un contexto educativo,
    cultural, que modifique los condicionantes que hacen persistir el problema, siendo imprescindible
    un decidido compromiso social y político para conseguirlo.Los profesionales más cercanos a la gente son los médicos, enfermeras y todo aquel que lo conforma para aprovechar el papel como emisores hacia la población compartiendo
    mensajes de respeto en la convivencia.
    Creo que una pequeña solución como esta ayudaría.Pero lo triste es que todo queda en linea y más lineas sin llegar a oídos de los "buenos gobernantes".

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